TODA
CLASE DE PIELES
Erase
una vez un Rey y una Reina que eran muy felices. La Reina era la más hermosa de
todos los reinos, y el rey estaba completamente enamorado de ella. Pero tenían
un problema que no les permitía ser felices del todo, y es que la Reina no podía tener hijos.
Hasta
que un día les dijeron que había un mago muy muy poderoso que vivía en una
cueva y que seguro podía ayudarles. Entonces los Reyes mandaron buscar a ese
mago, y le pidieron que por favor les ayudara a tener al menos un niño, ya que
querían un heredero. El mago realizó una pócima que la Reina tomó durante
varios días, hasta que por fin, un día, la pócima funcionó.
Todos
estaban muy felices y encantados con el embarazo. Nació un niño hermoso y
fuerte, y durante muchos años fueron la familia más feliz de la Tierra.
Un
día se dieron cuenta de que el príncipe ya había crecido, se había hecho
adulto, y quisieron casarle. Pero el príncipe puso una única condición y es que
la mujer con la que él se casase tenía que ser tan hermosa como su madre.
Entonces,
los consejeros del príncipe hicieron venir a todas las princesas de los reinos
vecinos. El príncipe las vio a todas pero no le gustaba ninguna, no había
ninguna princesa que fuera tan bella como su madre.
Un
día, el príncipe estaba de caza, cuando de repente vio a una muchacha que
vestía un abrigo de toda clase de pieles, y era la chica más hermosa que jamás
había visto, era incluso más bella que su madre. El príncipe, entusiasmado,
corrió hacia ella para hablarla, pero ella se asustó y salió corriendo, el príncipe
la perdió de vista.
De
repente, el príncipe se dio cuenta de que la chica al salir corriendo había
perdido su abrigo de toda clase de pieles. El príncipe lo recogió y lo llevó a
Palacio.
Cuando
el príncipe llegó a Palacio, dijo al Rey y a la Reina que él se quería casar
con aquella muchacha. Pero que no sabía quién era, lo único que tenía era aquel
abrigo de toda clase de pieles. Al ser un abrigo tan valioso pensaron que debía
de pertenecer a alguna princesa, por lo que, nuevamente los consejeros
reunieron a todas las princesas de todos los reinos vecinos con el fin de
encontrar a la chica a la que le pertenecía ese abrigo.
Entonces,
los consejeros reunieron a todas las princesas de todos los reinos, los
cercanos y los más lejanos, con el fin de encontrar a la chica con la que el
príncipe quería casarse, pero no era ninguna de ellas.
El
príncipe, desesperado porque el abrigo no le pertenecía a ninguna de las
princesas, decidió reunir a todas las chicas jóvenes de todos los pueblos de
los alrededores, con el fin de encontrar a la dueña del abrigo de toda clase de
pieles.
Por
fin llegó el día, probaron el abrigo a cientos y cientos de muchachas, hasta
que por fin a una de las chicas le quedaba perfecto, era ella. El príncipe en
cuanto la vio supo que era ella, era tan hermosa… que el príncipe la pidió que
se casase con él ese mismo día.
A
la chica le pareció muy precipitado porque ella era una chica humilde y pobre que
no tenía ningún traje que ponerse, y allí era tradición que antes de la boda se
realizara una fiesta que duraba tres días, por lo que necesitaría tres hermosos
vestidos.
La
condición que le puso al príncipe era que uno de ellos debía de ser tan dorado
como el sol, otro tan plateado como la luna y un tercer vestido tan brillante
como las estrellas. Y después decidiría si se casaba con él o no, porque aquellos
tres días, ella debía de ser la más hermosa de todas las mujeres allí presentes.
De
forma que el príncipe mandó a sus consejeros a que buscaran el oro más puro del
mundo para hacer un hilo con el que coserían el vestido tan dorado como el sol;
la plata más pura para coser el vestido tan plateado como la luna; y los
brillantes más puros para hacer el vestido tan brillante como las estrellas.
Por
fin, el príncipe consiguió tener los tres vestidos que la muchacha había
pedido.
La
primera noche la chica se puso el vestido tan dorado como el sol, al entrar en
la sala era la más hermosa de todas y el príncipe se quedó prendado de la
belleza de la chica a la que ya la llamaban “Toda clase de pieles”. La chica y
el príncipe bailaron toda la noche y lo pasaron genial.
La
segunda noche, la muchacha se puso el vestido tan plateado como la luna, y
nuevamente en la fiesta fue la chica más bella de todas, todo el mundo se quedó
asombrado de su belleza. El príncipe y la chica hablaron durante toda la fiesta
y lo pasaron muy bien juntos.
Y
por último, la tercera noche la bella muchacha se puso el vestido tan brillante
como las estrellas, aquella noche la chica estaba más hermosa que nunca, todo
el mundo la miraba a ella. El príncipe, esta vez, delante de todos los
invitados le pide a Toda clase de pieles que se case con él, a lo que ella
respondió que sí.
Así,
el príncipe y Toda clase de pieles, se casaron y vivieron felices para siempre.
Y
colorín colorado este cuento se ha acabado.
Está muy bien, aunque has hecho una mezcla de viaje iniciático de él y de ella.
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