sábado, 26 de noviembre de 2011

Adaptación del cuento: "Toda clase de pieles"


TODA CLASE DE PIELES


Erase una vez un Rey y una Reina que eran muy felices. La Reina era la más hermosa de todos los reinos, y el rey estaba completamente enamorado de ella. Pero tenían un problema que no les permitía ser felices del todo, y es que la Reina no podía tener hijos.

Hasta que un día les dijeron que había un mago muy muy poderoso que vivía en una cueva y que seguro podía ayudarles. Entonces los Reyes mandaron buscar a ese mago, y le pidieron que por favor les ayudara a tener al menos un niño, ya que querían un heredero. El mago realizó una pócima que la Reina tomó durante varios días, hasta que por fin, un día, la pócima funcionó. 

Todos estaban muy felices y encantados con el embarazo. Nació un niño hermoso y fuerte, y durante muchos años fueron la familia más feliz de la Tierra.

Un día se dieron cuenta de que el príncipe ya había crecido, se había hecho adulto, y quisieron casarle. Pero el príncipe puso una única condición y es que la mujer con la que él se casase tenía que ser tan hermosa como su madre.

Entonces, los consejeros del príncipe hicieron venir a todas las princesas de los reinos vecinos. El príncipe las vio a todas pero no le gustaba ninguna, no había ninguna princesa que fuera tan bella como su madre.

Un día, el príncipe estaba de caza, cuando de repente vio a una muchacha que vestía un abrigo de toda clase de pieles, y era la chica más hermosa que jamás había visto, era incluso más bella que su madre. El príncipe, entusiasmado, corrió hacia ella para hablarla, pero ella se asustó y salió corriendo, el príncipe la perdió de vista. 

De repente, el príncipe se dio cuenta de que la chica al salir corriendo había perdido su abrigo de toda clase de pieles. El príncipe lo recogió y lo llevó a Palacio.

Cuando el príncipe llegó a Palacio, dijo al Rey y a la Reina que él se quería casar con aquella muchacha. Pero que no sabía quién era, lo único que tenía era aquel abrigo de toda clase de pieles. Al ser un abrigo tan valioso pensaron que debía de pertenecer a alguna princesa, por lo que, nuevamente los consejeros reunieron a todas las princesas de todos los reinos vecinos con el fin de encontrar a la chica a la que le pertenecía ese abrigo.
Entonces, los consejeros reunieron a todas las princesas de todos los reinos, los cercanos y los más lejanos, con el fin de encontrar a la chica con la que el príncipe quería casarse, pero no era ninguna de ellas.

El príncipe, desesperado porque el abrigo no le pertenecía a ninguna de las princesas, decidió reunir a todas las chicas jóvenes de todos los pueblos de los alrededores, con el fin de encontrar a la dueña del abrigo de toda clase de pieles.

Por fin llegó el día, probaron el abrigo a cientos y cientos de muchachas, hasta que por fin a una de las chicas le quedaba perfecto, era ella. El príncipe en cuanto la vio supo que era ella, era tan hermosa… que el príncipe la pidió que se casase con él ese mismo día. 

A la chica le pareció muy precipitado porque ella era una chica humilde y pobre que no tenía ningún traje que ponerse, y allí era tradición que antes de la boda se realizara una fiesta que duraba tres días, por lo que necesitaría tres hermosos vestidos. 

La condición que le puso al príncipe era que uno de ellos debía de ser tan dorado como el sol, otro tan plateado como la luna y un tercer vestido tan brillante como las estrellas. Y después decidiría si se casaba con él o no, porque aquellos tres días, ella debía de ser la más hermosa de todas las mujeres allí presentes.

De forma que el príncipe mandó a sus consejeros a que buscaran el oro más puro del mundo para hacer un hilo con el que coserían el vestido tan dorado como el sol; la plata más pura para coser el vestido tan plateado como la luna; y los brillantes más puros para hacer el vestido tan brillante como las estrellas.

Por fin, el príncipe consiguió tener los tres vestidos que la muchacha había pedido. 

La primera noche la chica se puso el vestido tan dorado como el sol, al entrar en la sala era la más hermosa de todas y el príncipe se quedó prendado de la belleza de la chica a la que ya la llamaban “Toda clase de pieles”. La chica y el príncipe bailaron toda la noche y lo pasaron genial.

La segunda noche, la muchacha se puso el vestido tan plateado como la luna, y nuevamente en la fiesta fue la chica más bella de todas, todo el mundo se quedó asombrado de su belleza. El príncipe y la chica hablaron durante toda la fiesta y lo pasaron muy bien juntos.

Y por último, la tercera noche la bella muchacha se puso el vestido tan brillante como las estrellas, aquella noche la chica estaba más hermosa que nunca, todo el mundo la miraba a ella. El príncipe, esta vez, delante de todos los invitados le pide a Toda clase de pieles que se case con él, a lo que ella respondió que sí.

Así, el príncipe y Toda clase de pieles, se casaron y vivieron felices para siempre.


Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

1 comentario:

  1. Está muy bien, aunque has hecho una mezcla de viaje iniciático de él y de ella.

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